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martes, 11 de diciembre de 2012

Huertos urbanos y estrategias para la sostenibilidad en el contexto de la crisis del sistema.



Resumen

Las ciudades de los países enriquecidos son sumideros de recursos y energía y generadoras de residuos. Alimentos, agua y energía son transportados hasta ellas provocando importantes externalidades. El pico del petróleo, el cambio climático, la desertificación, pérdida de suelos... entre otros impactos producidos sobre la biosfera por el actual sistema productivo amenazan la viabilidad de las ciudades tal y como la conocemos. Este artículo propone una serie de estrategias para convertir las ciudades en entornos más sostenibles: en primer lugar los espacios recuperados al coche deben de convertirse en huertas y jardines comestibles urbanos, por otra parte en las ciudades deberían de cerrarse al menos gran parte de los ciclos naturales que ahora están abiertos principalmente mediante el compostaje de materia orgánica. Finalmente se citan algunos casos pioneros de huertas urbanas.



  1. Contexto y justificación.
Las ciudades son sumideros de recursos y energía a la vez que generadoras de residuos pues los bienes que satisfacen las necesidades de sus habitantes proceden de áreas alejadas. Los residuos que generan no se reciclan, es decir se dejan abiertos los ciclos naturales del agua, carbono, nitrógeno etc. El agua es capturada en embalses y canalizada hacia las ciudades, los alimentos son producidos a distancias considerables, lo mismo podemos decir de la energía que consumen las urbes, las redes eléctricas y los sistemas de transporte, generada en gran parte mediante la quema de combustibles fósiles.


Las ciudades actuales abren todos los ciclos naturales. Se mantienen gracias a un aporte de combustibles fósiles y otros recursos no renovables que están hipotecando su futuro en forma de deuda ecológica pues la tasa de explotación de dichos recursos es superior a la velocidad de reposición de los mismos. 


El abastecimiento y saneamiento de agua se verá afectado por el agotamiento de los combustibles fósiles pues la construcción y mantenimiento de toda la infraestructura así como la depuración de las aguas negras requiere ingentes cantidades de energía. No ha de olvidarse tampoco que los embalses tienen una vida útil corta debido a los procesos de colmatación. (López et al, 2002) Algo similar ocurre con la gestión de los residuos sólidos que es muy demandante de maquinaría y energía.

Se puede decir que el sistema de producción de alimentos actual se basa en convertir petróleo y gas en comida pues para producir 1 kcal de comida se requieren quemar 9 kcal de combustibles fósiles. Funes- Monzote (1998)  Además los principales acuíferos de las mayores  áreas de agricultura intensiva del mundo están sobrexplotados y a punto de agotarse por lo que se requieren mayores cantidades de energía para extraer agua de mayores profundidades. De hecho, la correlación entre los precios del petróleo y los alimentos es de un 93% OCDE-FAO (2008). Es por ello que ante el encarecimiento de los alimentos las grandes multinacionales están acaparando tierras en países empobrecidos y expulsando a sus pobladores autóctonos. EEA (2005)


Correlación entre el precio de los alimentos y el precio del petróleo. 

En el mundo existen 100 millones de tractores que funcionan con gasoil. Los fertilizantes sintéticos (nitritos y nitratos) que nutren los cultivos de la agroindustria son derivados del gas natural. Además se utilizan fosfatos y potasas de origen mineral cuya extracción está en declive por la mayor dispersión y menor concentración de las mismas. Pesticidas, plaguicidas, herbicidas y demás biocidas son también derivados del petróleo. (Gever et al, 1986).

Evidentemente el petróleo no es infinito. En la década de 1950, el geólogo estadounidense Hubbert observó que la producción de todo yacimiento comienza a declinar tras haberse extraído entre el 30 y el 50% de su petróleo. Esto se debe al descenso de la Tasa de Retorno Energético (TRE), entendida como la rentabilidad en términos energéticos, es decir, el cociente entre la energía obtenida y la utilizada para obtenerla. Ocurre porque llega un momento a partir del cual se consume más energía de la que se obtiene del petróleo que se extrae. A principios de los años 30 se necesitaba 1 barril de petróleo para extraer 100, en los 70 la proporción era 1 a 30 y hoy es 1 a 15 aproximadamente. Para hacernos una idea de la importancia energética del petróleo, los agrocombustibles tienen TREs de en torno a 1 y las renovables entre 2 y 10.

A nivel mundial el pico de extracción fue en torno a 2006, (IEA, 2011) momento en el que la demanda mundial superaba la capacidad de extracción, como ha reconocido la Agencia Internacional de la Energía, desde entonces la tasa de extracción de petróleo convencional declina muy lentamente. Por ello a nivel global, la economía nunca podrá continuar su crecimiento al haber sobrepasado el ritmo de regeneración de gran parte de los recursos naturales renovables y alcanzar la máxima capacidad de extracción de los combustibles fósiles.


El precio del petróleo se disparó al superar la demanda a la oferta, es decir a la capacidad física de extraer petróleo de la Tierra.

Por ello y para paliar los demás impactos del crecimiento económico en la biosfera (deforestación, polución del agua, cambio climático, desaparición de especies…) se hace necesario desarrollar nuevas estrategias y métodos de producción de alimentos que empoderen a las comunidades desde abajo asegurando la soberanía alimentaria y que al mismo tiempo regeneren la perturbada biosfera asegurando unas condiciones de vida dignas para el resto de organismos con el que compartimos Gaia.

En lo que respecta al urbanismo, los huertos urbanos y los jardines o bosques comestibles pueden desarrollarse en solares, áreas periféricas de la ciudad, áreas degradadas, áreas ajardinadas abandonadas, patios, azoteas... Cumpliendo al mismo tiempo diversas funciones: creación de islas de frescor depurando el aire y dando sombra, producción de alimentos y plantas útiles, refugio de la biodiversidad y educación ambiental.

 Diversas funciones que cumplen los bosques.

Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de huertos urbanos y jardines comestibles-medicinales es la falta de espacio. En un futuro próximo el  60 % del espacio público actualmente ocupado por los coches (Cambio Glogal España 2020. Universidad Complutense) para estacionar y circular tiene que ser rescatado por las personas para humanizar las ciudades y hacerlas sostenibles. Los precios de los combustibles debido a la crisis y al agotamiento del petróleo facilitarán mucho esta tarea pues los coches serán artículos de lujo.


El coche es un devorador de espacio



  1. Huertos y permacultura urbana.
La agricultura en áreas urbanas y peri urbanas proporciona alimento a casi 700 millones de habitantes de las urbes del mundo. Zezza y Tasciotti (2010).


Porcentaje de la población urbana que se dedica a la agricultura en diferentes países del mundo.


Un claro ejemplo de esta transición es Cuba, país que vio cortado su suministro de petróleo tras el colapso de la URSS. En este contexto, el gobierno impulsó importantes reformas como convertir la producción agrícola de industrial a orgánica, repartir las propiedades estatales entre cooperativas de campesinos y apoyar proyectos de permacultura y agricultura urbanas.  Campanioni et al (2005)

Un huerto es un terreno de corta extensión donde se cultivan verduras, legumbres y a veces, árboles frutales. Puede complementarse con un gallinero o la cría de pequeños animales. 

La permacultura engloba un conjunto de herramientas, técnicas y conocimientos cuyo objetivo principal es el diseño y desarrollo de hábitats humanos sostenibles que permitan la satisfacción de las necesidades humanas en armonía con el resto de organismos vivos. Para ello es necesario respetar los ciclos y ritmos naturales. Abarca por tanto diversos sectores: vivienda-bioconstrucción, producción de alimentos y plantas medicinales, relaciones humanas desde la colaboración y la cooperación, el asamblearismo etc.

Diferentes ciclos naturales (CO2, nitrógeno, fósforo...) y funciones que se dan en un bosque comestible.

En la producción de alimentos la permacultura imita el funcionamiento de los bosques, ecosistemas que de forma autónoma se regeneran y fertilizan el suelo. Es por ello que la permacultura se conoce también como la agricultura del no hacer: no arar la tierra, no arrancar hierbas adventicias por sistema y por supuesto no utilizar pesticidas ni productos químicos. 

El diseño de un bosque comestible abarca desde la asociación de plantas de todo tipo que cooperen y colaboren entre ellas para alcanzar un ecosistema equilibrado hasta métodos y técnicas para reconstruir y regenerar suelo.

Un bosque comestible debe presentar plantas  de todo porte: herbáceas, arbustivas, arbóreas, trepaderas, así como que cumplan diferentes funciones: leguminosas que fijen el nitrógeno, caducifolias que aporten hojarasca, que actuará como acolchado para retener la humedad y evitar la erosión, así como aportar nutrientes al suelo, plantas que con su porte den sombra a las que lo necesitan etc.

 Diferentes estratos de un bosque comestible

A parte de la producción de alimentos, un bosque comestible es un refugio de biodiversidad, retienen carbono, refrescan el clima local y retienen agua. 

Por todo ello, la permacultura en general y los bosques comestibles en particular presentan un potencial enorme tanto para satisfacer necesidades humanas como para regenerar el planeta al que pertenecemos ante los procesos de desertificación, cambio climático, pérdida de biodiversidad etc. causados por el actual modelo de civilización que no harán más que agravarse en los próximos años.



  1. Estrategias.
Cierre de ciclos naturales: la autogestión de los residuos caseros puede ser clave en un futuro próximo. Las primeras huelgas de recogida de basura se han producido en barrios periféricos y de clases trabajadoras de Jerez de la Frontera. El gallinero es un complemento ideal para el huerto pues las gallinas se comen los deshechos vegetales no aprovechables por el ser humano. Otra manera de aprovecharlos es criando lombrices que generan humus muy nutritivo. Por último las heces humanas pueden gestionarse sin necesidad de desagüe, mediante wc secos donde se depositan en cajones mezcladas con materiales secantes. Estos residuos pueden compostarse de forma tradicional o mediante lombrices dando como resultado un compost apropiado para árboles.


La lombricultura, una gran técnica para reciclar nuestros deshechos orgánicos.

  • Estanques de peces y plantas nitrófilas para orines.
  • Cocinas solares, hornos y calentadores solares con materiales reciclados.
  • Colectores y filtros de agua pluvial.
  • Okupación de casas propiedad de especuladores y bancos.
  • Reparado de ropa y calzado.
  •  
     Cocina solar construida con materiales reciclados: cartón y papel de aluminio.
Huertos urbanos: mediante cesión de un particular, acuerdo con las administraciones locales u ocupaciones vecinales establecer huertas de autoconsumo e intercambio. Los huertos urbanos y los bosques comestibles aseguran la soberanía alimentaria pues conservan variedades y semillas locales.


Bosques o jardines comestibles: mediante cesión de un particular, acuerdo con las administraciones locales u ocupaciones vecinales. El trabajo comienza con la regeneración del suelo desapelmazándolo si este está muy duro o encostrado aunque siempre sin voltear el suelo.

Seguidamente se pueden cultivar especies herbáceas de rápido crecimiento (cobertura de suelo): trébol, altramuz, guisantes… así como “acumuladores dinámicos” especies que captan minerales del subsuelo y que los hacen aflorar cerca de la superficie: consuelda, ortiga, diente de león, así como algunas plantas medicinales y aromáticas: valeriana, borraja, menta.

El crecimiento de estas plantas y las hierbas adventicias se deberá controlar, segándolas de vez en cuando y esparciéndolas sobre el suelo en formación.

Tras este paso opcional se procede a la selección de plantas. El diseño se basa en los niveles anteriormente descritos: árboles, arbustos, trepaderas y hortalizas. Se sigue este orden para situarlos, pero hay que considerar que empezaran a producir en orden inverso, lo cual equivale a que los primeros años las hortalizas ocuparan la mayoría de espacios, después empezaran a desarrollarse los arbustos y finalmente los árboles cubrirán gran parte del espacio, excepto las zonas que nosotros delimitemos.

Un bosque comestible está diseñado para evolucionar con el tiempo: las plantas que predominan al principio pueden dejar paso a otras que ocuparán su lugar.

  1. Experiencias locales.

Granada: Casería de Montijo. Un grupo de 130 parados, acondicionó el cauce degradado de un río, retirando escombros y basuras de diverso tipo para producir alimentos de autoconsumo. La experiencia está siendo un éxito. (1)

Sevilla: Asamblea Pro Huerto Polígono Sur, esta asamblea de vecinos ha propuesto al ayuntamiento la cesión de terrenos en el Parque del Guadaíra para huertas. Ante una posible negativa aseguran que ocuparán ellos mismos el espacio necesario en dicho parque. (2)

Huerto de Julián y Mari y huerto de Joaquín y Paula. Abastecen a unas 85 familias mediante cestas semanales. (3) (4)

Huertos sociales de diferentes parques urbanos. Abastecen a los hortelanos, son refugios de biodiversidad, lugares de encuentro, educación ambiental y socialización.

Huerto del Rey Moro. En pleno centro de Sevilla, se desarrollan actividades muy diversas: bioconstrucción, talleres de pan, proyección de documentales, charlas… (5)

Cantagaia. Proyecto comunitario de permacultura: talleres de cerveza, mosto, pan, bioconstrucción y materiales reciclados han sido realizados ya. (6)

Sembrando los plantones y recuperando semillas de la anterior cosecha en Cantagaia.

El Jannat. Espacio ubicado en Valencina de la Concepción destinado a talleres y cursos de permacultura y autosuficiencia. (7)

Huerto medicinal de San Jerónimo.  Proyecto de Ecologistas en Acción para producir plantas con usos medicinales para generar productos artesanales. Se han impartido ya talleres de jabón, desodorantes, champú, cremas hidratantes, pasta de dientes… (8)

  1. Potencialidades en Sevilla.
Sevilla es una ciudad con grandes oportunidades para desarrollar estas estrategias. Cuenta con importantes parques metropolitanos  ya existentes y propuestos en diferentes planes de ordenación del Territorio, como el POTAUS. Hay propuestas interesantes al respecto como la función de centralidad verde propuesta por Jorge Benavides. (9).

En concreto todo el área de Tablada y los márgenes del río hasta el Parque del Alamillo serían unos terrenos fabulosos para la agricultura urbana previa regeneración y limpieza de un espacio degradado.
La recuperación de espacios ocupados por los coches permitiría crear corredores verdes entre los diferentes parques de Sevilla que deberían de reconvertirse a huertos urbanos y jardines comestibles.

Esto refrescaría el clima local, aumentaría la biodiversidad, crearía espacios de socialización y sentido de comunidad además de potenciar la soberanía alimentaría. Por último ayudaría a cerrar ciclos materiales en la propia ciudad haciéndola más resiliente y menos vulnerable ante las amenazas del colapso civilizatorio.

El área en la actualidad.


El área tras una posible rehabilitación.

  1. Retos.
  • Empoderar a la ciudadanía en el conocimiento de saberes tradicionales útiles.
  • Recuperar espacios privatizados por el poder económico.
  • Investigar  y desarrollar nuevas estrategias  y técnicas de autosuficiencia y sostenibilidad.

Referencias: 

Cambio Glogal España 2020. Universidad Complutense http://www.ucm.es/info/fgu/descargas/cceim/programa_energia_2020_2050.pdf


EEA (2005): Source Apportionment of Nitrogen and Phosphorus inputs into the Aquatic Environment. EEA Report No 7/2005, European Commission, Bruselas.

Funes-Monzote, F. 1998. Sistemas de producción integrados ganadería-agricultura con bases agroecológicas. Análisis y situación perspectiva para la ganadería cubana. Tesis de Maestría. Universidad Internacional de Andalucía, España, 100 pp.

Gever, J., Kaufmann, R., Skole, D. and Vorosmarty, C., 1986. Beyond Oil: The Threat to Food and Fuel in the Coming Decades. Ballinger, Cambridge, 304 pp.

IEA: World Energy Outlook 2011: www.iea.org/weo/docs/weo2011/es_spanish.pdf

López et al, 2002 http://www.unioviedo.net/reunido/index.php/RCG/article/view/1448/1364

OCDE-FAO (2008): Agricultural Outlook 2008-2017. nwww.agri-outlook.org


(1)    http://granadaimedia.com/fin-de-curso-en-los-huertos-de-caseria/
(4)    http://www.comeencasa.net/2012/01/31/el-enjambre-por-una-lechuga-digna/

jueves, 6 de diciembre de 2012

Ecosistemas corporales rotos





Intervención en el programa de Radiópolis de la Red de Decrecimiento 05-12-2012.

Este post trata de contextualizar el origen de las enfermedades comunes que padecemos por estar nuestros ecosistemas corporales desequilibrados pues el sistema económico rompe los ciclos naturales, externaliza los costes de producción y no repone el capital natural destruido, es decir, destruye el ecosistema global al que pertenecemos: Gaia o la madre Tierra.
 
Los ecosistemas son conjuntos de organismos vivos que interactúan en y con el medio donde viven.  Interactúan intercambiando materia y energía en ciclos en equilibrio dinámico. Es decir, estos ciclos de materia y energía se adaptan a las variaciones que se producen en la fuente de energía que alimenta a dichos ecosistemas.   

En estos intercambios los residuos que produce un organismo se transforman en recurso para otro. La naturaleza es la “empresa” más eficaz que existe pues la ley de máxima eficiencia y mínimo esfuerzo ha permitido que sea la única empresa que no haya quebrado en 4500 millones de años de historia.


 Esquema de un ecosistema y sus componentes.

Por ejemplo, la cantidad de energía o calor que nos llega del Sol ha ido aumentando a lo largo de la historia geológica, es por ello que la Tierra o Gaia ha ido modificándose, en especial su atmósfera, para favorecer una temperatura óptima para el desarrollo de la vida. Es por ello que la concentración de gases con efecto invernadero era mayor en la atmósfera primigenia que en la actualidad.


 Temperatura de la Tierra sin vida ( amarillo) y con vida (azul) ¿Por qué la vida surgió en una simple roca que vaga por el espacio y no en Marte o Venus? ¿y si fuese un organismo vivo? ¿y si atmósfera y superficie fueran un organismo conjunto? ¿Y si la interrelación de ecosistemas fuera un todo coherente? La idea que surgió en la cabeza de James Lovelock fue simple: todas las partes de la Tierra (vivas e inertes) forman un macroorganismo conjunto, un complejo sistema biológico interactivo que se autoregula: varía su temperatura, su composición química, la salinidad del océano,.. que en su autoregulación tendería al equilibrio. Gran y nueva idea.


Conforme el Sol se calentaba quemando su combustible nuclear, en Gaia  se desarrollaban grandes selvas tropicales, animales majestuosos como los dinosaurios y mares riquísimos en vida. Los restos orgánicos de todos estos organismos fueron almacenados en el subsuelo por la madre Tierra en forma de carbón, petróleo y gas puesto que ahora era preciso refrescar el clima en lugar de calentarlo para continuar con el desarrollo de la vida. Es la era de esplendor de los mamíferos, aparece el Homo sapiens. (Fuente: teoría orgánica de Gaia de Carlos de Castro Carranza).


Si reducimos la historia de la Tierra a la duración de un día, nuestra especie habría aparecido en el último minuto.

Hasta entonces en la historia de la vida en nuestro planeta, los cambios y transiciones habían sido progresivos y lentos excepto quizás la caída del meteorito que acabo con los dinosaurios pues las otras 4 grandes extinciones anteriores son muy difíciles de conocer en detalle. (Fuente: Approaching a state shift in Earth’s biosphere, artículo publicado por 22 científicos de diversas disciplinas y universidades del mundo en Nature en Junio de 2012.)

El desarrollo de civilizaciones complejas basadas en la agricultura extensiva supuso la primera ruptura de los ciclos naturales de materia y energía a niveles locales. Muchas de estas civilizaciones colapsaron por causa de esto. Por ejemplo en la antigua Mesopotamia, varios imperios lograron grandes incrementos en la producción de cereales gracias a la irrigación. Esto llevo a un aumento poblacional, mayor fortaleza militar y control de las rutas comerciales. Este crecimiento forzó a extender más el cultivo y e intensificar el riego hasta que los suelos se agotaron y se volvieron improductivos por la deposición de sales disueltas en el agua de riego. (Fuente: Colapso, de Jared Diamond y El Colapso de las Sociedades Complejas de Joseph Tainter)


 ¿Seremos la 27ª civilización en colapsar a lo largo de la historia? Todos los indicadores parecen indicar que sí, pues es el final del crecimiento económico, motor de la civilización urbana-agro- industrial.


Las primeras grandes enfermedades infecciosas aparecieron en estas primeras ciudades donde no había gestión de los residuos y se hacinaban animales domesticados y personas. (Fuente: La alimentación y los grupos sanguíneos de Dr. Peter J. D'Adamo)

 Escena típica de una ciudad en el antiguo Egipto donde no había alcantarillado ni una gestión de los residuos orgánicos en la mayoría de los barrios pues sólo las élites (sacerdotes, nobles y faraones) disfrutaban de grandes calidades de vida.

Sin embargo es con la revolución industrial y el uso de los combustibles fósiles cuando comienzan a romperse los ciclos naturales a nivel global. Comienza un período que algunos científicos llaman como Antropoceno: la era del humano. (Fuente: Obra con este título de Ramón Fernández Durán)


Ciudades y rutas marítimas en Europa (fuente con más imágenes sorprendentes)
Mar de plásticos en los invernaderos de Almería que surten de verduras a gran parte de Europa, contaminando aire y agua con pesticidas y agotando los acuíferos.

 El genial El Roto, en mi opinión vivimos en un sistema psicópata.

 En rojo: áreas urbanas, en azul rutas marítimas, en verde carreteras y en blanco rutas aéreas. (fuente con más imágenes sorprendentes)

Algunos de los impactos del sistema urbano-agro-industrial se manifiestan en la ruptura de los ciclos naturales: (Fuente: The planetary boundaries hypothesis, a review of the evidence. Break through Institute, Junio 2012)

  • Cambio climático, la quema de combustibles fósiles, la cría de ganado estabulado y otras actividades han provocado que la concentración de CO2 y otros gases con efecto invernadero se haya disparado un 50%. La temperatura media global ha ascendido más de 0,5ºC.
  • Cambios de uso del suelo: Más del 50% de los bosques han sido eliminados para cultivar o por el avance de las ciudades.
  • Los ciclos de nitrógeno y del fósforo están totalmente rotos: los campos son abonados con fertilizantes sintéticos derivados del gas natural y con fosfatos y potasas de origen mineral. Los excrementos humanos y de la ganadería contaminan ríos y mares. Los restos orgánicos son enterrados en vertederos produciendo metano. Los pesticidas acaban también en los mares y en nuestros estómagos.
  • Esto lleva a la acidificación de los océanos que produce graves daños en unos mares cuyos bancos de peces están esquilmados en un 80% según la ONU.

Como recordaremos, un ecosistema, es un conjunto de organismos vivos que interactúan entre ellos y con su medio intercambiando materia y energía en flujos circulares en equilibrio dinámico, ahora bien, ante impactos muy intensos en cortos espacios de tiempo se producen colapsos como vimos en el caso de Mesopotamia. Estos colapsos se originan por retroalimentaciones bruscas. Por ejemplo el calentamiento global provoca el deshielo del ártico. Este hielo reflejaba los rayos del Sol, al descongelarse el agua no los refleja sino que retiene el calor, acelerando aun más el calentamiento.

Típico efecto retroalimentario: A mayor temperatura el hielo se funde, el agua retiene el calor que antes el hielo reflejaba de vuelta al espacio incrementando aun más la temperatura.

Nuestros cuerpos son también ecosistemas donde viven en simbiosis diversidad de organismos. Nuestras propias células están formadas por orgánulos que eran organismos independientes en los inicios de la historia de la vida y que se acabaron fundiendo en uno a través de procesos de cooperación y beneficio mutuo (Fuente: Planeta simbiótico de Lynn Margulis).

Somos seres sociales, necesitamos cooperar, cuidar y ser cuidados. Los 6000 años de patriarcado (Fuente: Origen y difusión del patrismo en Saharasia de James de Meo) y 200 de capitalismo han quebrado los ritmos de los ciclos naturales y el equilibrio de los ecosistemas corporales y mentales humanos: 

Respiramos un aire contaminado por la quema de combustibles fósiles y la emisión de sustancias tóxicas. Proliferan enfermedades respiratorias y cánceres.

Gran parte de la humanidad bebe agua no potable y enferma.

Los que tenemos la suerte de comer nos alimentamos con productos fuertemente tratados y desnaturalizados, ingiriendo así pesticidas y otros venenos. Proliferan enfermedades digestivas y cánceres asociados.

Vamos acelerados y estresados al sacro santo trabajo recorriendo muchas veces vastas distancias todos los días en máquinas que pesan 15 veces más que nosotras a velocidades 15 veces las que podemos alcanzar por nuestros medios. Los accidentes de tráfico han matado a más personas que las dos guerras mundiales.

El trabajo de los cuidados, imprescindible para el mantenimiento de la vida (criar a los niños, cuidar a los ancianos, limpiar, hacer de comer, afecto etc.) está totalmente infravalorado e invisibilizado. Son frecuentes las depresiones y trastornos emocionales entre quienes se dedican a estas actividades y entre quienes no encuentran empleo asalariado.

Para tratar todas estas enfermedades se utilizan medios muy sofisticados tecnológicamente, demandantes de grandes cantidades de energía y de materiales por lo que son caros. Un equipo de rayos x cuesta de promedio 69.000 dólares (fuente)

Sin embargo, en nuestros inicios como especie, el trabajo productivo y reproductivo no estaba dividido. En una tribu amazónica, entre los aborígenes australianos o los bosquimanos de Botswana, está considerado tan importante recolectar frutos o pescar como preparar esos alimentos independientemente del sexo de quien realice estas tareas. 

El antropólogo Marshall Sahlins en su obra “La economía de la edad de piedra” (enlace)  señala que la esperanza de vida de los pueblos primigenios está entre 65-70 años con salud, que se nutren de forma equilibrada con las calorías adecuadas, que trabajan menos de 5 horas al día, que en sus lenguas utilizan el mismo término para designar la función trabajo y juego, que duermen más de 8 horas al día más dos siestas de media entre otros muchos indicadores sorprendentes.

 Nos han contado muchos estereotipos y clichés sobre la edad de piedra y las tribus primigenias que no se corresponden con la realidad como se ha demostrado.

En síntesis, el mito del bienestar basado en el desarrollo tecnológico y el consumo de recursos materiales y energéticos han demostrado ser totalmente falso en un mundo en el que el 80% de la población pasa hambre y gran parte del 20% restante tiene problemas de salud por sobrepeso. (enlace: El hambre que viene, Paul Roberts).

A partir de ahora las comunidades tendrán que empoderarse y empezar a gestionar la salud colectiva y personal ante el colapso de los sistemas de salud públicos y el coste y exclusividad de los privados. Recuperar saberes tradicionales, plantas medicinales, ser capaz de producir nuestros alimentos, evitar estar expuestos a estrés y contaminantes y depender lo mínimo del trabajo asalariado se antojan asuntos fundamentales para estos fines. 

Varias iniciativas se están llevando a cabo en Sevilla, por ejemplo el jardín medicinal que Ecologistas en Acción está desarrollando en el Parque de San Jerónimo junto con los talleres de ecología cotidiana donde se enseña a producir jabón con aceite utilizado de casa, cremas hidratantes con aceite de caléndula, pasta de dientes con arcilla blanca e infusión de salvia (una planta bactericida) champú con jabón de aceite usado derretido e infusión de romero y manzanilla para la personas rubias, limpiadores caseros con vinagre y esencias de romero u otras plantas, desodorantes con agua de Hamamelis etc.

Para ello hemos solicitado a la Universidad desarrollar un curso de libre configuración en la Universidad donde se hablará de  la crisis energética y ecológica, permacultura, agroecología, remedios naturales y caseros etc. Si es aprobado sería entre el 11 y el 22 de febrero. En dicho curso realizaríamos talleres de reconocimiento de plantas, como diseñar un jardín medicinal y comestible y como elaborar los remedios.