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jueves, 6 de diciembre de 2012

Ecosistemas corporales rotos





Intervención en el programa de Radiópolis de la Red de Decrecimiento 05-12-2012.

Este post trata de contextualizar el origen de las enfermedades comunes que padecemos por estar nuestros ecosistemas corporales desequilibrados pues el sistema económico rompe los ciclos naturales, externaliza los costes de producción y no repone el capital natural destruido, es decir, destruye el ecosistema global al que pertenecemos: Gaia o la madre Tierra.
 
Los ecosistemas son conjuntos de organismos vivos que interactúan en y con el medio donde viven.  Interactúan intercambiando materia y energía en ciclos en equilibrio dinámico. Es decir, estos ciclos de materia y energía se adaptan a las variaciones que se producen en la fuente de energía que alimenta a dichos ecosistemas.   

En estos intercambios los residuos que produce un organismo se transforman en recurso para otro. La naturaleza es la “empresa” más eficaz que existe pues la ley de máxima eficiencia y mínimo esfuerzo ha permitido que sea la única empresa que no haya quebrado en 4500 millones de años de historia.


 Esquema de un ecosistema y sus componentes.

Por ejemplo, la cantidad de energía o calor que nos llega del Sol ha ido aumentando a lo largo de la historia geológica, es por ello que la Tierra o Gaia ha ido modificándose, en especial su atmósfera, para favorecer una temperatura óptima para el desarrollo de la vida. Es por ello que la concentración de gases con efecto invernadero era mayor en la atmósfera primigenia que en la actualidad.


 Temperatura de la Tierra sin vida ( amarillo) y con vida (azul) ¿Por qué la vida surgió en una simple roca que vaga por el espacio y no en Marte o Venus? ¿y si fuese un organismo vivo? ¿y si atmósfera y superficie fueran un organismo conjunto? ¿Y si la interrelación de ecosistemas fuera un todo coherente? La idea que surgió en la cabeza de James Lovelock fue simple: todas las partes de la Tierra (vivas e inertes) forman un macroorganismo conjunto, un complejo sistema biológico interactivo que se autoregula: varía su temperatura, su composición química, la salinidad del océano,.. que en su autoregulación tendería al equilibrio. Gran y nueva idea.


Conforme el Sol se calentaba quemando su combustible nuclear, en Gaia  se desarrollaban grandes selvas tropicales, animales majestuosos como los dinosaurios y mares riquísimos en vida. Los restos orgánicos de todos estos organismos fueron almacenados en el subsuelo por la madre Tierra en forma de carbón, petróleo y gas puesto que ahora era preciso refrescar el clima en lugar de calentarlo para continuar con el desarrollo de la vida. Es la era de esplendor de los mamíferos, aparece el Homo sapiens. (Fuente: teoría orgánica de Gaia de Carlos de Castro Carranza).


Si reducimos la historia de la Tierra a la duración de un día, nuestra especie habría aparecido en el último minuto.

Hasta entonces en la historia de la vida en nuestro planeta, los cambios y transiciones habían sido progresivos y lentos excepto quizás la caída del meteorito que acabo con los dinosaurios pues las otras 4 grandes extinciones anteriores son muy difíciles de conocer en detalle. (Fuente: Approaching a state shift in Earth’s biosphere, artículo publicado por 22 científicos de diversas disciplinas y universidades del mundo en Nature en Junio de 2012.)

El desarrollo de civilizaciones complejas basadas en la agricultura extensiva supuso la primera ruptura de los ciclos naturales de materia y energía a niveles locales. Muchas de estas civilizaciones colapsaron por causa de esto. Por ejemplo en la antigua Mesopotamia, varios imperios lograron grandes incrementos en la producción de cereales gracias a la irrigación. Esto llevo a un aumento poblacional, mayor fortaleza militar y control de las rutas comerciales. Este crecimiento forzó a extender más el cultivo y e intensificar el riego hasta que los suelos se agotaron y se volvieron improductivos por la deposición de sales disueltas en el agua de riego. (Fuente: Colapso, de Jared Diamond y El Colapso de las Sociedades Complejas de Joseph Tainter)


 ¿Seremos la 27ª civilización en colapsar a lo largo de la historia? Todos los indicadores parecen indicar que sí, pues es el final del crecimiento económico, motor de la civilización urbana-agro- industrial.


Las primeras grandes enfermedades infecciosas aparecieron en estas primeras ciudades donde no había gestión de los residuos y se hacinaban animales domesticados y personas. (Fuente: La alimentación y los grupos sanguíneos de Dr. Peter J. D'Adamo)

 Escena típica de una ciudad en el antiguo Egipto donde no había alcantarillado ni una gestión de los residuos orgánicos en la mayoría de los barrios pues sólo las élites (sacerdotes, nobles y faraones) disfrutaban de grandes calidades de vida.

Sin embargo es con la revolución industrial y el uso de los combustibles fósiles cuando comienzan a romperse los ciclos naturales a nivel global. Comienza un período que algunos científicos llaman como Antropoceno: la era del humano. (Fuente: Obra con este título de Ramón Fernández Durán)


Ciudades y rutas marítimas en Europa (fuente con más imágenes sorprendentes)
Mar de plásticos en los invernaderos de Almería que surten de verduras a gran parte de Europa, contaminando aire y agua con pesticidas y agotando los acuíferos.

 El genial El Roto, en mi opinión vivimos en un sistema psicópata.

 En rojo: áreas urbanas, en azul rutas marítimas, en verde carreteras y en blanco rutas aéreas. (fuente con más imágenes sorprendentes)

Algunos de los impactos del sistema urbano-agro-industrial se manifiestan en la ruptura de los ciclos naturales: (Fuente: The planetary boundaries hypothesis, a review of the evidence. Break through Institute, Junio 2012)

  • Cambio climático, la quema de combustibles fósiles, la cría de ganado estabulado y otras actividades han provocado que la concentración de CO2 y otros gases con efecto invernadero se haya disparado un 50%. La temperatura media global ha ascendido más de 0,5ºC.
  • Cambios de uso del suelo: Más del 50% de los bosques han sido eliminados para cultivar o por el avance de las ciudades.
  • Los ciclos de nitrógeno y del fósforo están totalmente rotos: los campos son abonados con fertilizantes sintéticos derivados del gas natural y con fosfatos y potasas de origen mineral. Los excrementos humanos y de la ganadería contaminan ríos y mares. Los restos orgánicos son enterrados en vertederos produciendo metano. Los pesticidas acaban también en los mares y en nuestros estómagos.
  • Esto lleva a la acidificación de los océanos que produce graves daños en unos mares cuyos bancos de peces están esquilmados en un 80% según la ONU.

Como recordaremos, un ecosistema, es un conjunto de organismos vivos que interactúan entre ellos y con su medio intercambiando materia y energía en flujos circulares en equilibrio dinámico, ahora bien, ante impactos muy intensos en cortos espacios de tiempo se producen colapsos como vimos en el caso de Mesopotamia. Estos colapsos se originan por retroalimentaciones bruscas. Por ejemplo el calentamiento global provoca el deshielo del ártico. Este hielo reflejaba los rayos del Sol, al descongelarse el agua no los refleja sino que retiene el calor, acelerando aun más el calentamiento.

Típico efecto retroalimentario: A mayor temperatura el hielo se funde, el agua retiene el calor que antes el hielo reflejaba de vuelta al espacio incrementando aun más la temperatura.

Nuestros cuerpos son también ecosistemas donde viven en simbiosis diversidad de organismos. Nuestras propias células están formadas por orgánulos que eran organismos independientes en los inicios de la historia de la vida y que se acabaron fundiendo en uno a través de procesos de cooperación y beneficio mutuo (Fuente: Planeta simbiótico de Lynn Margulis).

Somos seres sociales, necesitamos cooperar, cuidar y ser cuidados. Los 6000 años de patriarcado (Fuente: Origen y difusión del patrismo en Saharasia de James de Meo) y 200 de capitalismo han quebrado los ritmos de los ciclos naturales y el equilibrio de los ecosistemas corporales y mentales humanos: 

Respiramos un aire contaminado por la quema de combustibles fósiles y la emisión de sustancias tóxicas. Proliferan enfermedades respiratorias y cánceres.

Gran parte de la humanidad bebe agua no potable y enferma.

Los que tenemos la suerte de comer nos alimentamos con productos fuertemente tratados y desnaturalizados, ingiriendo así pesticidas y otros venenos. Proliferan enfermedades digestivas y cánceres asociados.

Vamos acelerados y estresados al sacro santo trabajo recorriendo muchas veces vastas distancias todos los días en máquinas que pesan 15 veces más que nosotras a velocidades 15 veces las que podemos alcanzar por nuestros medios. Los accidentes de tráfico han matado a más personas que las dos guerras mundiales.

El trabajo de los cuidados, imprescindible para el mantenimiento de la vida (criar a los niños, cuidar a los ancianos, limpiar, hacer de comer, afecto etc.) está totalmente infravalorado e invisibilizado. Son frecuentes las depresiones y trastornos emocionales entre quienes se dedican a estas actividades y entre quienes no encuentran empleo asalariado.

Para tratar todas estas enfermedades se utilizan medios muy sofisticados tecnológicamente, demandantes de grandes cantidades de energía y de materiales por lo que son caros. Un equipo de rayos x cuesta de promedio 69.000 dólares (fuente)

Sin embargo, en nuestros inicios como especie, el trabajo productivo y reproductivo no estaba dividido. En una tribu amazónica, entre los aborígenes australianos o los bosquimanos de Botswana, está considerado tan importante recolectar frutos o pescar como preparar esos alimentos independientemente del sexo de quien realice estas tareas. 

El antropólogo Marshall Sahlins en su obra “La economía de la edad de piedra” (enlace)  señala que la esperanza de vida de los pueblos primigenios está entre 65-70 años con salud, que se nutren de forma equilibrada con las calorías adecuadas, que trabajan menos de 5 horas al día, que en sus lenguas utilizan el mismo término para designar la función trabajo y juego, que duermen más de 8 horas al día más dos siestas de media entre otros muchos indicadores sorprendentes.

 Nos han contado muchos estereotipos y clichés sobre la edad de piedra y las tribus primigenias que no se corresponden con la realidad como se ha demostrado.

En síntesis, el mito del bienestar basado en el desarrollo tecnológico y el consumo de recursos materiales y energéticos han demostrado ser totalmente falso en un mundo en el que el 80% de la población pasa hambre y gran parte del 20% restante tiene problemas de salud por sobrepeso. (enlace: El hambre que viene, Paul Roberts).

A partir de ahora las comunidades tendrán que empoderarse y empezar a gestionar la salud colectiva y personal ante el colapso de los sistemas de salud públicos y el coste y exclusividad de los privados. Recuperar saberes tradicionales, plantas medicinales, ser capaz de producir nuestros alimentos, evitar estar expuestos a estrés y contaminantes y depender lo mínimo del trabajo asalariado se antojan asuntos fundamentales para estos fines. 

Varias iniciativas se están llevando a cabo en Sevilla, por ejemplo el jardín medicinal que Ecologistas en Acción está desarrollando en el Parque de San Jerónimo junto con los talleres de ecología cotidiana donde se enseña a producir jabón con aceite utilizado de casa, cremas hidratantes con aceite de caléndula, pasta de dientes con arcilla blanca e infusión de salvia (una planta bactericida) champú con jabón de aceite usado derretido e infusión de romero y manzanilla para la personas rubias, limpiadores caseros con vinagre y esencias de romero u otras plantas, desodorantes con agua de Hamamelis etc.

Para ello hemos solicitado a la Universidad desarrollar un curso de libre configuración en la Universidad donde se hablará de  la crisis energética y ecológica, permacultura, agroecología, remedios naturales y caseros etc. Si es aprobado sería entre el 11 y el 22 de febrero. En dicho curso realizaríamos talleres de reconocimiento de plantas, como diseñar un jardín medicinal y comestible y como elaborar los remedios.

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